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Viajar a Amsterdam

Qué mejor post, que hablar de lo vivido para evitar copias innecesarias de post ajenos?

Os voy a hablar de mi experiencia personal y de las curiosidades que me fuí encontrando por el camino, por si alguien quiere repetir o viajar por primera vez al país de los tulipanes.

En primer lugar, la mayor curiosidad que encontré en mi camino, es el increíble aeropuerto de Schipol, seguramente el mas grande que haya visto nunca, de hecho, es el cuarto de europa a nivel de pasajeros.

Nada mas salir del mismo, nos dirigimos a la estación central, cogemos un tren que nos lleva de schipol al centro, o mejor dicho, al cogollo de Amsterdam (Amsterdam centraal station), allí es donde comienza la aventura, y donde podéis encontrar todo cuanto deseéis, cuando digo todo, es todo.

Nada mas entrar, una lluvia fina e incesante surgió de la nada, y ante nuestros ojos, apareció un cementerio de bicicletas, donde encontrar la tuya, parece un trabajo del mismísimo Sherlock holmes.

Mientras cruzas por las calles infestadas de bicis, tranvías y coches, sufrimos un pequeño percance, y es que lo primero que tienes que tener en cuenta en Amsterdam, es que las bicicletas son superiores a tí, en todos los sentidos.

Una bicicleta de buenas dimensiones, aterrizó en mi gemelo, causándome la primera sorpresa, en éste momento no supe si el holandés pidió disculpas o me insultó por el problema del idioma, mas adelante, descubrí que la mayoría de las bicis en Holanda, disponen de un sistema de frenado distinto que el de aquí, hasta para eso son distintos, en éste caso, para poder frenar, mueven los pedales como si fueran marcha atrás, de ésta forma la bici frena, los típicos frenos de detrás del manillar, quedan de lado con éste sistema.

Poco a poco, una extraña nube de color gris, se fue adueñando de nuestras mentes, haciendo que nuestros sentidos quedaran mermados y nos condujeran cual luciérnagas a un extraño barrio de color rojo, en él, simpáticas señoritas saludaban desde sus ventanales con efusividad e invitaban a entrar a todo valiente que le echara valor… y dinero.

En Holanda, las persianas no existen, y en el centro de las calles, numerosos canales se adueñan del centro de la ciudad, cisnes altos y musculados, vivían en aquellos parajes, alimentándose de todos los alimentos, que extrangeros y nativos echaban al centro del canal.

Mas adelante, entramos e un bar, en éste caso,su nombre era “Route 66” y supusimos que como su nombre indica, nos servirían buenos zumos de cebada, en éste caso, dicho bar, ni vendía alcohol, ni permitía usar el teléfono móvil en su interior, no obstante, y lo que sí permitía era fumar otras sustancias estupefacientes, además de comer pasteles, madalenas y brownies con dicha sustancia.

El resto de los parajes, me resultan algo borrosos, intentaré hacer memoria para continuar con una segunda edición de mi viaje.

Saludos!.

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2 comentarios

1 RubensNo Gravatar { 02.24.11 at 17:57 }

posted by VECINITO.

También puedes decir que eres el peor jugador del UNO que existe y que no sabes ir de paquete en una bici.

Por lo demás, eres un gran compañero de viaje.

2 BeneNo Gravatar { 02.24.11 at 19:36 }

Jajajajaj ya te vale, lo que me dolían las nalgas tanto barrote, eso, y que soy un señorito.

Al uno soy la ostia.

Pd: Que bien lo pasamos y que jajas hubo :)