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QTE

Seguro que a más de uno que vea estas siglas le entrarán ardores de estómago, a otros les llenará de júbilo y otros muchos quedarán indiferentes y les tocará leer más allá de estas líneas introductorias para saber de qué gaitas gallegas os estoy hablando.

Y es que los QTE no dejan indiferente a nadie. Odiado por unos y alabado por otros, estas siglas hacen referencia a Quick Time Events, que no es más que un nuevo sistema de juego que cada vez más se encuentra implementado en los videojuegos. ¿Y en qué consiste? Pues muy fácil:  estás jugando a un juego, en concreto te encuentras peleando duramente con un monstruo tres veces más grande y poderoso que tu personaje y sudas la gota gorda para acabar con el simpático bichito que no te permite pasar al siguiente nivel, fase o capítulo de la historia. Resulta, que tras una hora de golpetazos y estrategias, aparece una cinemática impresionante, con unos efectos “del copón” y mientras alucinas con tanto alarde de tecnología la imagen se ralentiza durante un par de segundos, hay un ruido de alarma y aparece el icono de un botón correspondiente a uno de los del mando de la consola en cuestión parpadeando durante unos segundos hasta que desaparece y te quedas con cara de bobo cuando ves empezar de nuevo la secuencia de batalla, monstruito con sus barras a tope y tú con la cabeza a punto de explotar y despidiendo por la ventana el mando de la consola.

Sí señores, este es el recurso cada vez más utilizado en la creación de videojuegos, el tiempo de eventos donde tendremos que pulsar una serie de botones durante una secuencia cinemática del juego para poder realizar X acciones. En la mayoría de los títulos, éstos momentos facilitan la jugabilidad, puesto son realmente simples de pasar, ni puzles complejos, ni hordas de monstruos que eliminar… sólo pulsar unos botoncitos y veremos las escenas pasar, y además se suelen poder repetir varias veces hasta poder completar el evento satisfactoriamente. Pero no siempre es así y os pondré el ejemplo más reciente que tengo en la memoria: Knights Contract.

Este nuevo título del cual os hablaré en futuros posts, tiene la singularidad de que si no completamos correctamente la secuencia de botones (que menos mal que siempre es la misma) tendremos que volver a darle cera al monstruo de turno para destrozar nuevamente sus barras de vida, que son incrementales (cuantas más veces fallemos la secuencia, más color en la barrita tendremos que quitar). Y esto señores, es una auténtica… no diré palabras mal sonantes.

En fin, creo que ha quedado clara mi postura ante semejante modo de juego. Señores programadores y desarrolladores de videojuegos, a mi me gustaba pasar mis horas rompiéndome el coco para averiguar por donde tenía que ir al pueblo de Rinchenwan y montar una estrategia de ataque para acabar el bichito Ronchinwon y cuando había finiquitado la tarea, poder descansar los nervios disfrutando unas imágenes de quitar el hipo que pensabas que se había cambiado solo el canal de la tele y estabas viendo antena3 en HD, porque aquello no tenía nada que ver con el (menos mal que las diferencias abismales entre cinemáticas y gameplay se están acortando, porque vaya tela), en vez de no poder disfrutar de estos momentos de “paz y tranquilidad” teniendo que estar pendiente de si te salta al ojo un botón del mando.

Aquí queda dicho.

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