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Necrológicas desde ultratumba

Pasado 24 de marzo nos dejó la última de la Edad de Oro de Hollywood .
Inmediatamente después de que la noticia llegara a los medios en The New York Times salió llena de emoción nota necrológica dedicada a ‘la leyenda de ojos violetas’ escrita por Mel Gussow. A Mel Gussow, crítico teatral, columnista de The , hasta la muerte de Elizabeth Taylor y por lo tanto hasta la publicación de su fúnebre le faltaron ni más ni menos que… ¡6 años! Él murió en Nueva York a causa de cáncer en abril de 2005 a la edad de 71 años.

La última publicación en vida de Mel Gussow fue la nota en la misma The New York Times dedicada a la muerte del escritor Saul Bellow, a quién el autor de la publicación sobrevivió solo 3 semanas.

La costumbre de escribir los discursos fúnebres dedicados a celebridades de edades avanzadas es bastante extendida. Los discursos preparados con el paso de tiempo se actualizan y se corrigen mientras en la vida del “protagonista” del discurso pasan nuevos acontecimientos. A veces éstas necrológicas se publican antes del tiempo por algún error de la editorial, pero más a menudo por culpa de falsas noticias sobre la muerte de uno u otro personaje. Aquí podéis ver 25 historias de las anticipadas “muertes” de los famosos. Algunos de ellos están vivos todavía, incluido Steve Jobs, cuya necrológica de varias páginas fue publicada por agencia Bloomberg el 27 de agosto de 2008.

El 16 de abril de 2003 por un error informático en la web de CNN se han publicado 7 notas necrológicas dedicadas a los personajes, que gozaban en aquel momento de buena o no tan buena salud – , Dick Cheney, , Bob Hope, Gerald Ford, Juan Pablo II y . Para más inri, algunos datos biográficos de ellos fueron confundidos. Además como plantilla para el texto de todos estos discursos se utilizó la nota fúnebre dedicada a la .

Pero quizás el caso más famoso es el anuncio de la muerte del escritor americano Mark Twain. El 1897 New York Journal publicó la noticia de la muerte de Mark Twain. La anécdota no tendría mayor trascendencia si no fuese porque Twain vivió hasta 1910. A lo que el escritor respondió con un lacónico telegrama al director de New York Journal:


“La noticia de mi muerte fue sin duda una exageración”

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