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¿Consumismo o religión?

Estamos en plena época de . Y como estamos en plena crisis económica, pensamos que conseguiremos encontrar muchas más gangas que en otras ocasiones. Pero, ¿Es realmente el precio rebajado de un producto lo que hace que lo compremos?

Lógicamente, el precio influye mucho a la hora de algún artículo. Sin embargo, estudios recientes realizados por científicos dicen que nuestro cerebro es el gran culpable de que compremos una cosa u otra.

Por esta razón, estudiando cómo reacciona nuestro cerebro cuando se le expone a ciertos estímulos, los expertos en están empezando a diseñar las campañas de determinadas marcas de una manera u otra. Es el llamado .

A la vez que el neuromarketing, los expertos están desarrollando la o ciencia que estudia el cerebro de los consumidores para entender su comportamiento e impulsos en el momento de comprar, así como el papel que juega la ambientación de las tiendas en las decisiones de los compradores.

Por ejemplo, los expertos han llegado a la conclusión de que los productos más exitosos son aquellos que activan las mismas regiones cerebrales que los sentimientos religiosos.

Si los pilares básicos de cualquier del mundo son: sus símbolos, sus secretos y leyendas, una visión propia del mundo, los relatos transmitidos a través de generaciones, los seres antagonistas y el tener una comunidad de fieles entre otros, estos mismos pilares se han identificado en algunas de las marcas más exitosas.

Un ejemplo de estas marcas es Coca-cola con el secreto de su receta. Otra, como Microsoft, con las leyendas que existen sobre sus fundadores o algunos logotipos que representan mundos enteros, como la concha de Shell, la manzana de Apple o las letras multicolores de Google. La tienda de Prada en Nueva York se nos presenta como un templo.

Parece que el comprar algo de una determinada marca nos va a proporcionar una determinada identidad y por eso lo compramos.

En estos estudios, una de las cosas más curiosas que se descubrieron era que las imágenes desagradables de las cajetillas de tabaco provocaban en el cerebro la activación del centro de adicciones, es decir, el ver dichas imágenes hacía que tuviesen más ganas de fumar.

Las tiendas, haciendo uso de estos estudios y con el fin de activar las áreas del cerebro que hacen que compremos, toman una serie de medidas. Los artículos colocados sobre palés se venden mejor que los colocados sobre las estanterías simplemente porque parecen más baratos. Si se pone determinado tipo de música ambiente se consiguen más ventas de un determinado tipo de productos. Si el ritmo de la música es más lento que el latido de nuestro corazón, estaremos más tiempo en la tienda.

Otro elemento que influye también a la hora de motivarnos a comprar un producto de una determinada marca, es relacionarla con un olor. Todos los productos de Apple vienen embalados en materiales con un aroma particular con la idea de que al abrir un producto nuevo tengamos la misma sensación que cuando abrimos un libro nuevo.

Está claro que es muy fácil manipular nuestro cerebro y los expertos en marketing lo están utilizando para conseguir mayores ventas.

Para saber más:

Vender por narices

¿Manejan nuestro cerebro para que compremos?

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